Fabi Cremer

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Tipos de Hambre

¿Te ha pasado que algunos días quedas satisfecha con lo que tienes en el plato, mientras que otros, comes a cada hora sin saciarte? Esto se debe a que puedes estar experimentando hambre emocional, que es muy distinta al hambre física. Sí, hay varios tipos de hambre y en este artículo te hablaremos de cada uno y cómo gracias a la psiconutrición, puedes controlarlos.

El hambre, al igual que otras funciones de nuestro organismo, responde a distintos estímulos: vista, olfato, audición, todos son medios a través de los cuales podemos comenzar a sentirla hasta convertirla en una necesidad física que nos lleva a ingerir alimentos que no necesitamos.

Pero, a pesar de esto, no debemos ver el hambre como un capricho más de nuestra mente, sino como una respuesta lógica al bombardeo sensorial que recibimos; escuchar a tus compañeras de trabajo describiendo una receta que hicieron durante el fin de semana, oler el almuerzo de alguien, así acabes de comer el tuyo, ver un programa de cocina, todo esto sin duda hará que tu apetito se habrá. La manera de contrarrestar esto, es con psiconutrición.

Ahora conozcamos los tipos de hambre, cómo reconocerlos y qué puedes hacer para no volverte víctima de los impulsos que provocan:

1.- Hambre visual

“Comer con los ojos” es una expresión tan cliché, como real.

Lo que hace este dicho tan cierto, es el hecho de que en efecto, la visión estimula el apetito aumentando el deseo de consumir más alimentos de los que debemos.

Nuestro apetito se activa cuando miramos un plato que nos gusta, salivamos o se nos “hace agua la boca” y de inmediato queremos consumir y consumir. Es algo que la publicidad en Instagram y otros medios, aprovecha para realizar campañas con platos atractivos que despiertan el hambre de forma inmediata.

Pero, si somos conscientes de los estímulos, también debemos ser conscientes de que podemos controlarlos y de que un plato hermoso y colorido de comida, no debe significar que correremos a consumir uno igual o cualquier otro que calme un deseo ficticio.

2.- Hambre auditiva

Desde escuchar a alguien hablando sobre una receta o plato muy elaborado, hasta oír el crujir de galletas, papas, etc., es un estímulo poderoso que despierta nuestro apetito.

Incluso si acabas de comer, puedes sentir la urgencia de buscar algún alimento para saciar el apetito momentáneo que sientes.

En su libro Comer atentos: guía para redescubrir una relación sana con los alimentos, Jan Chozen Bays indaga en todos los tipos de hambre y cómo a través del “mindful eating” y la psiconutrición podemos transformar nuestra relación con la comida y aprender a disfrutarla por lo que realmente es y lo que nos aporta,  y no como un simple estímulo que no podemos manejar.

3.- Hambre olfativa

Uno de los sentidos más poderosos que poseemos, también es uno de los principales responsables de abrirnos el apetito.

Este tipo de hambre es mucho más agresiva que el hambre visual, ya que ante una imagen, podemos simplemente apartar la vista. En cambio, ante esta no podemos taparnos la nariz y huirle al olor.

Para controlar este tipo de hambre, debemos responder igual que con las otras: analizar conscientemente si en realidad tenemos hambre, o es solo una reacción sensorial.

4.- Hambre bucal

El hambre bucal nos despierta el deseo de comer para experimentar una textura o sabor en nuestra boca.

Tal vez te sucede que ¿a veces quieres algo dulce, frito, salado, frío o crujiente? Esta es la respuesta de tu cerebro a este tipo de hambre que no busca saciar algo que falte, sino para aliviar ganas generadas por estrés, ansiedad, etc.

5.- Hambre estomacal 

Este tipo de hambre es el que podemos considerar como “hambre real”. Sin embargo, hay ciertas emociones que inciden directamente en el estómago y por ende son un estímulo que activan el hambre.

Igualmente, aquí debemos detenernos a pensar: ¿acabamos de comer?, ¿mis ganas de comer no serán la respuesta a la tristeza, miedo, felicidad? Si es así, entonces enfócate en controlar la emoción antes de llenarla con comida.

Ahora, si dan la 1:00 pm y desayunaste a las 8:00 am, seguramente, tu hambre estomacal, es hambre real.

6.- Hambre del tacto 

Tocar ciertos alimentos puede también despertar nuestro apetito.

En ocasiones e incluso cuando no tenemos hambre, tocamos un croissant, manzana, etc., y tan solo su textura y volumen ya nos produce hambre. Pero, más que hambre, estas son ganas de comer algo que al tacto, resulta muy apetitoso.

7.- Hambre mental

El hambre mental se refiere a todo lo que creemos que debemos o no comer.

Constantemente nos bombardean de información nutricional. Alimentos buenos, malos, alimentos para la memoria, alimentos contraindicados para el colesterol, etc., nos condicionan a abandonar unos alimentos en pro de otros, solo por la influencia mediática.

El doble filo del hambre mental: atiborrarse de alimentos “buenos” que pueden a la larga, influir negativamente en tu peso y salud general.

Lo más sabio para no ceder ante el hambre mental es consultar con nuestro nutricionista el plan de alimentación que más se adapte a nuestro organismo.

8.- Hambre del corazón

Como te comentaba antes, a veces el hambre que creemos sentir en el estómago, puede ser emocional o del corazón.

Por las razones que sean, cuando experimentamos tristeza, miedo, ansiedad, felicidad, etc., sentimos la necesidad casi obligatoria de comer para reconfortarnos.

Todos hemos sentido esta sensación y buscamos calmarla con comida.

El problema con todos los tipos de hambre, se genera cuando una predomina sobre las otras y se pierde el equilibrio. Esto puede llegar a causar problemas de obesidad, colesterol, autoestima, deficiencias nutricionales, entre otras.

Cuidar la salud depende en principio de cómo nutramos nuestro cuerpo, por esto, la psiconutrición es una herramienta tan poderosa que nos ayuda a entender que la alimentación que tengamos debe ser consciente, respetando tanto lo que comemos, como a nuestro organismo y que de esta deriva todo bienestar que podamos obtener.

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